The Quesadilla-Controversy

2 feb

ImagenLos humanos somos cosa curiosa. Mientras podamos polarizarnos, vamos a hacerlo con el mismo entusiasmo con que un cavernícola apaleaba a un mamut. Los dos tipos que se lían a golpes por irle a un club de futbol nacional en lugar de otro, se unirán en armonía durante el mundial en contra de la selección de otro país. Los católicos verán con recelo a los cristianos haciendo proselitismo de puerta en puerta, como si el catolicismo no hubiera sido una secta salida del judaísmo hace mucho tiempo. Sin embargo, los hijos de Alá buscarán masacrar los más infieles posibles, como en los buenos tiempos de las cruzadas, a pesar de que todas las religiones predican “el amor y la paz”. A una escala mucho menor, la esposa estará siempre en desacuerdo con la forma de cocinar el pavo de la suegra, asumiendo que sus costumbres familiares son mejores, pero al tiempo, esa misma mujer discutirá con su propia madre por la forma de hacer el pay de queso. El conflicto humano irremediable, como las arrugas y los años, los kilos de más y las calorías, los pescaditos plateados y los libros, los políticos y las mentiras.

Desde luego, a veces uno parece pelear por algo práctico en la superficie, cuando en realidad el rijoseo proviene de algún motivo interior…o ulterior. Y muchas veces, uno ni siquiera está consciente de ello. Tal parece ser el caso de la controversia de la QUESADILLA, como la llamo yo. Desde que tengo memoria, la gente de la capital del país y la gente de los estados de la república, pelean por el término correcto de “quesadilla”. O más bien, pelean por lo que cada quien entiende por esa palabra. En esta discusión, que puede volverse muy apasionada, los autollamados “capitalinos” se refieren al resto de los ciudadanos del país que no viven en el DF como “provincianos”, pero no de una manera descriptiva (después de todo, en México no hay provincias, sino estados), sino despectiva. Como si no pertenecer a esa minoría humana y territorial que son los capitalinos y el DF, fuera algo negativo. Yo, que nací en Durango y vivo en Tamaulipas, me considero una durangueña-tamaulipeca y no preciso de la referencia de la capital como asumirme como lo que soy. Es decir, la palabra “provincianos” tiene significado sólo en relación a “capitalinos”, pero lo que los segundos no saben, es que los primeros vivimos nuestra vida sin pensarnos en relación a ellos, sino a nosotros mismos. Los capitalinos usan la palabra “provinciano” como un insulto, de la misma manera en que los que vivimos en los estados, sobre todo los del norte, usamos el “chilango”. En otras palabras, es la “otredad geográfica-federativa” lo que se toma como una agresión. El sentimiento es mutuo, dirían unos y otros.

El término se usa de manera peyorativa y de qué manera. La gente debate apasionadamente, se prende, se enoja, se insulta, sufre de gastritis y presión alta, por lo que unos y otros entienden por quesadilla. Nuestros amigos de la capital manejan el término quesadilla como un platillo que puede o no contener queso, y al mismo tiempo, puede contener cualquier otra cosa que no sea queso. El ejemplo típico es la quesadilla de flor de calabaza. Nótese el énfasis en la “de”. En otras palabras, para los defeños, la quesadilla es un artefacto culinario que a veces contiene queso, pero no siempre, y tampoco puede considerarse un taco. Para los norteños (porque no me atrevo a ser conocedora de los usos y costumbres de todo el país, mucho menos del sur), quesadilla se refiere a una tortilla (puede ser de harina o de maíz) con queso fundido dentro. El queso puede ser chihuahua, menonita, oaxaca, asadero, requesón, fresco, etc. Desde luego que la quesadilla puede aderezarse con diversos aditamentos, según el gusto: puede ser cebolla y tomate, trocitos de carne, pollo, aguacate, etc. Cuando se le pone una rebanada de jamón, inmediatamente su norme torna a “sincronizada”. Y así, nuestra concepción del mundo parece penden de un hilo de queso en cuanto a lo que uno espera recibir cuando pide “una quesadilla, por favor”.

El norteño que anda en el DF, por azares del destino, antes que una quesadilla-norteña, recibirá la pregunta (casi siempre hecha con la desesperación nada sutil que se cargan muchos capitalinos, producto de precisamente vivir en las condiciones de la capital): ¿una quesadilla de qué? El norteño, por supuesto, notará el curioso uso de la preposición “de”, y contestará la afrenta gramatical con otra pregunta: ¿cómo que de qué? Pues de queso. El dependiente capitalino bufará con desdén, tal vez captando el acento norteño, y le traerá una quesadilla de queso. Si el norteño permanece el tiempo suficiente en la capital o si es curioso, notará que existen otros ingredientes para las “quesadillas”. Es más: increíblemente, no es que se le adicionen a la quesadilla, sino que pueden ir en lugar del ingrediente del queso. ¿Cómo? (diría Pitbull). What the fuck? (diría Sak Noel). En otras palabras, el QUESO como un ingrediente opcional de una QUESADILLA y no como su ESENCIA, su elemento INHERENTE, por decirlo así. De la misma manera, un capitalino de vacaciones por el norte, será recibido con un levantamiento de cejas cuando pida una quesadilla de flor de calabaza o cualquier otra ocurrencia igual de impensable. Si acaso, el dependiente podrá decir: Ah, ¿quiere decir con flor de calabaza? A lo que el capitalino responderá: de flor de calabaza. Por supuesto que “el cliente siempre tiene la razón” y en el norte, el espíritu de servicio, más hecho al modo estadounidense, le impedirá al empleado del restaurante ser grosero, pero seguro le dedicará al extranjero una mirada significativa.

El problema, por supuesto, radica en que los “capitalinos” asumen que su quesadillez debe ser la que debe regir al resto del país, mientras que los “provincianos” se manejan por la misma creencia. Al mismo tiempo, avientan a los otros los gentilicios que asumen ellos mismos como un insulto. Los chilangos creen que ser de provincia es una desgracia, y los que vivimos en los estados haremos todo lo posible por no ser confundidos con chilangos. Nos jactamos de nuestro aire limpio, de nuestro tráfico fluido, de nunca hacer filas en el súper, los restaurantes o el cine. ¿Quién quiere ser capitalino? ¿Quién le tiene miedo a Virginia Woolf? Y como todo, la tolerancia y el respeto vienen bien, para variar. Respetar la cultura-culinaria-local ayudaría mucho. Ajustarse al modo del lugar en el que estamos, y agradecer de buen modo “la explicación” que invariablemente viene cuando se tienen discrepancias gastronómicas. ¿Así que la guajolota queretana es un bolillo pintado con chile color, con carne deshebrada y cueritos ? Mmmm, qué interesante. Y qué delicioso también. Si no podemos estar unidos en el concepto de una tortilla y un trozo de queso, al menos podríamos intentar ser tolerantes con que exista otra interpretación para el término. Que nadie nunca murió por tener que sacarle una asquerosa flor de calabaza a la purista quesadilla.

Si me lo preguntan, prefiero las gorditas de requesón de Durango. Amén.

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Esta cosa de la edad…

1 ene

Luego de poco más de un año sin escribir acá (no sé exactamente, pero al menos siento que no escribo aquí en años), escribo ahora como una manera de afrontar este primer día de este nuevo año. Para quienes nunca me han leído, mi blog (tanto como mi facebook y mi twitter), me sirve para quejarme de mis dolencias (reales o imaginarias), de mi cotidianeidad, y también desfogar mis enojos, indignaciones, ideas, ocurrencias, reflexiones y demás. Escribo con libertad, sin editar o corregir mucho, porque no quiero sentir que es una imposición, sino una liberación. No tengo vetado ningún tema, por cierto, y usted querido lector, es libre de leerme o abandonar la página, comentarme algo o callar para siempre. Yo, por mi parte, tengo la libertad de escribir lo que yo quiera (éste es, después de todo, MI espacio) y de reservarme la publicación u obliteración de los comentarios.  Sé que todo esto es obvio, pero uno sobreestima a la gente a veces.

Pues bien. Buscaba una imagen para ilustrar este post, pero todas son chistes crueles sobre mujeres ancianas, o mujeres cuarentonas operadas para verse de menos años. Así que lo dejaré sin imagen. Hoy es el primer día del año, muy cercano a mi próximo cumpleaños, por cierto. No soy de las que se quitan años o se ponen roñosas cuando alguien les pregunta su edad. Como escritora, soy de las que siempre ponen su año de nacimiento, tras una coma y el nombre de su ciudad natal. Igual, el paso de los años pesa y mucho. Y hablando de pesos, hoy también me subí a la báscula luego de no hacerlo por casi un mes. No quería saber: negación pura y navideña. Por supuesto que no esperaba otra cosa, pero aún así no resulta nada agradable toparse de frente con la realidad.

En un mundo ideal las apariencias deberían ser menos importante que la persona en sí: persona entendida como la cáscara y la pulpa, el cuerpo y los pensamientos, el físico y los sentimientos, lo externo y lo interno, bla bla blá. Pero en el mundo real, sí que importan, y tal vez las feministas se me vayan a la yugular tras leer esto, pero para las mujeres importan mucho más. Dicen por allí que con la edad los hombres se van volviendo interesantes y las mujeres solamente viejas. Lo cierto es que a las mujeres se les valora por su belleza (ergo, su juventud) y a los hombres por sus logros (que no necesariamente se dan en la juventud). Quizás ambas cosas son injustas, pero un hombre sesentón y exitoso tiene mujeres jóvenes y todos lo admiran por ello, mientras que una mujer exitosa de sesenta, es una mujer exitosa, a la que todos criticarían si anduviera con un muchachito veinteañero. Por más que el “cougarismo” esté de moda, es difícil sacarse los atavismos como si fuera un suéter.

Me quedé pensando cómo las mujeres después de los cuarenta se vuelven gradualmente invisibles. Incluso las que alguna vez tuvieron posiciones de poder, se van deslavando para siempre apenas se jubilan. Por eso muchas mujeres pelean con uñas y dientes las fiestas familiares: una vez que las hijas o las nueras asumen el papel, la razón de existir de muchas mujeres parece desaparecer. A las mujeres mayores de cuarenta, el mundo ya no las mira. Por supuesto que hablo de las mujeres normales, no las de la farándula nacional o holliwoodense. Pero aún ellas, con sus entrenadores personales, las cirugías, el maquillaje profesional, la buena iluminación y el photoshop a sus pies, sufren los embates de la edad. Porque la verdad es que a pesar de todos los esfuerzos, la edad se nota. Y mientras más tratan las mujeres de esconderla o apañarla, el factor de ridiculez aumenta de una manera casi dolorosa. Mujeres de cincuenta con los labios inyectados de silicón, la piel estirada, las tetas falsas de silicón, las fajas o la liposucción, el maquillaje más grueso que un chicharrón de cerdo: pena ajena, tristeza propia. Porque uno ve todo eso y pone las barbas (o las arrugas) a remojar.

Por eso las reuniones con excompañeras de la escuela pueden infundirnos tanto morbo y, al mismo tiempo, tanto miedo. Porque es en las mujeres de nuestra misma generación, que nos vemos reflejadas. Allí vemos nuestras virtudes y nuestros errores: si tan sólo hubiera hecho más ejercicio, si me hubiera alejado más del sol, si si si si si… Pero los años están allí, unos mejores pasados que otros, pero están allí. Y nadie queremos ser invisibles ni ridículas. Si toda la vida crecimos con juguetes, comerciales, películas y canciones enseñándonos que las mujeres valemos por nuestra belleza, verla escurrirse por la coladera, junto con nuestros cabellos y algunas canas, resulta doblemente terrible. No sólo por la conciencia del final de nuestra vida, sino por invisibilidad a la que pronto estaremos sujetas.

El envejecimiento se puede medir bien cuando una pasa frente a una construcción. Cuando una es joven, los albañiles nos prodigan con una sarta de insultos soeces y sexuales, y una puede darse el lujo de enojarse mucho e indignarse. Con el paso del tiempo, los comentarios van cesando, hasta llegar el día en que los albañiles a lo mucho saludarán educados (buenos tardes, señora), y más tarde, ni siquiera eso. Porque las mujeres, nos volvemos invisibles con los años. Por eso el que una mujer más joven nos llame “señora” es el peor insulto posible. Esto, claro, sólo puede entenderlo otra mujer.

También es cierto que a veces la inteligencia o ciertos logros nos salvan, o al menos, nos dan la ilusión de que nos salvan de esos sentimientos “superficiales y tontos” de la edad. Pero honesta y dolorosamente, lo cierto es que todas al final de cuentas, somos susceptibles a esto. Sentirse amenazada por alguien más joven, sólo porque es joven, no sólo es natural, sino humillante. Porque una se dice una y otra vez que eso no debería importar, pero al final, sin que una quiera (sin querer queriendo, diría el Chavo del 8), termina importando. Y entonces uno comienza a hacer ejercicio, dietas, a ponerse cremas, y a buscar, lastimeramente, un poco de comprensión. O paciencia, si lo primero no fuera posible.

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Preguntas de una no intelectual

23 abr

Para este problema del narco que, insisto, desde el DF se ve más bien como se ve por la tele el conflicto en Libia,  varios intelectuales proponen que hay que sacar al Ejército, legalizar las drogas, y “pactar” con el narco. Hay un dejo de nostalgia por los tiempos en que el PRI enseñoreaba este país y los capos y sus íncubos se mantenían a raya a través de “negociaciones”. Me da la impresión de en la imaginación de muchos, antes del 2006 en el país no había violencia producida por el narco: es decir, que ésta llegó justo con Calderón al poder, cuando fue precisamente porque todo ya se había salido de control, que se tomaron cartas en el asunto. Es debatible si la guerra frontal contra el narco fue la mejor opción (yo pienso que no), pero ya nos reportó Wikileaks que cuando AMLO se entrevistó con Tony Garza antes de las infames elecciones del 2006, el tan carismático líder propuso (oh ironías), sacar al ejército a las calles y pelear contra el narco de manera enérgica. En otras palabras, lo mismo que hizo FCH. ¿Le habrá robado la peregrina idea al Peje, además de las elecciones? Tal vez. En cualquier caso, si la guerra contra el narco en manos del tabasqueño tuviera los mismos resultados que ahora, estoy segura de que muchos intelectuales justificarían tal fracaso por fuerzas externas y malignas que buscan sólo hacer quedar mal al presidente legítimo. Pero no hay hubieras. Mejor pensemos en las propuestas de algunos intelectuales aquí y ahora.

Legalizar las drogas: Maravilloso. Yo soy la primera que le firmo donde haya falta: creo en la libertad de hacer de nuestro cuerpo un papalote. Sin embargo, no creo que la violencia terminara. Hasta donde sé, la industria de la música es legal, y sin embargo, hay una millonaria industria ilegal de música pirata. Los cigarros, las medicinas, la ropa, los juguetes son todos legales: pero hay también quien vende estos productos falsificados y robados, todo al margen de la ley. Aún y cuando todas las drogas fueran legales, no faltaría quien la comercializara de manera ilegal. Digamos que la legalización no es la panacea. Ojalá que se legalizaran las drogas, pero este problema no desaparecería mágicamente.

Sacar al Ejército: Como dije, cuando se vive lejos de donde están los cocolazos, es mucho más fácil decirlo. En una colonia a una cuadra de mi casa capturaron a una mujer Zeta encargada de cobrarles a los migrantes que pretenden cruzar el estado, so pena de terminar en una fosa como las de San Fernando. Acá nos tocan los descabezados, los colgados del puente, las balaceras como una cosa cotidiana, las calles manchadas de sangre, los casquillos en las banquetas, los secuestros de gente cercana a uno, los secuestrados que a veces libera el Ejército, pero también los que luego se identifican en las fosas. Tenemos policías municipales no sólo ineptas y corruptas, sino trabajando para y recibiendo un sueldo de los mismos sicarios. No sólo no protegiendo a la población, sino secuestrando gente y a veces usando sus mismas instalaciones de trabajo para guardar a sus víctimas, y siempre entregando/vendiendo a los indocumentados centroamericanos a los Zetas para que ellos extorsionen a sus familias y los maten si no pagan. Estas son nuestras policías. El Ejército y los Marinos, con todas las acusaciones que se les ha hecho (que tan no impunes son, que están siendo cuestionados y en proceso por cada una de estas acusaciones), son los únicos que están aquí para abatir a los sicarios y liberar secuestrados. Chido si sacamos al Ejército. Son lo peor del mundo, tal vez, concedido. ¿Qué hacemos después? ¿Levantamos las manos ante los narcos que atacan ya directamente a la población civil? ¿Rezamos? ¿Qué?

Pactar con el narco. A ver.  Pactar quiere decir llegar a un acuerdo personas o entidades para concluir un negocio o cualquier otra cosa,obligándose a cumplirlo. Negociar es un intercambio de valores o cosas valiosas para las dos partes. Justo Javier Sicilia decía que hay que pactar con el narco. Llámenme prejuiciosa, pero no creo que estos sean caballeros de palabra, pero pongamos que sí. Para pactar con ellos tendríamos que darles algo a cambio de que dejaran de atacar a la población civil, tanto por amedrentar (como estos ataques directos a autobuses de pasajeros, quemar negocios, granadear centros comerciales, rafagear fiestas de adolescentes) como por extorsión (secuestros). ¿Qué podríamos darles a cambio? A ellos les interesa el dinero. Por eso cobran “cuotas de protección”. ¿La propuesta de los intelectuales sería pagarles a los narcos por el resto de nuestras vidas una cierta cantidad a cambio de que no nos maten? ¿Quién pondría la cantidad? Los narcos, claro. ¿O proponen que el gobierno les pague a los narcos, que haya una partida del presupuesto para tenerlos siempre contentos? Es decir, a trabajar más mexicanos para pagar de nuestro presupuesto la cuota de la “tranquilidad”.

Quisiera pues que los intelectuales y los que alzan el puño por su libertad de consumir las drogas  y reiteran que este consumo no tiene relación con el poder/ingreso de los narcos, que me digan los que sí saben ¿qué hacemos luego de retirar al ejército y qué cosa les ofrecemos a los narcos para que pacten con nosotros?

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Presentación de antología

16 nov

Si este año van a al FIL Guadalajara, ojalá pudieran acompañarnos a la presentación de esta antología, donde se incluye un texto de una servidora.

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6º Festival Internacional Chihuahua “Literatura en el Bravo 2010″

7 sep

Sé que he tenido este blog abandonado. Andaré por Ciudad Juárez. Aquí está el programita si alguien quiere verlo. Yo leo este jueves 9 y el viernes 10 de septiembre y voy como orgullosa durangueña (dada la nula actividad de los organismos culturales de Tamaulipas y Tampico). Deseénme suerte por favor y un buen regreso.

Programación

Ceremonia inaugural
Centro Cultural Paso del Norte, Teatro experimental Octavio Trías
9 de septiembre 16:00 horas
Bienvenida a cargo del Lic. José Reyes Ferriz, alcalde de Ciudad Juárez.
Palabras del Lic. Jorge Mario Quintana Silveyra, rector de la UACJ.
Declaratoria inaugural por el antropólogo Jorge Carrera Robles, director del ICHICULT.

Mesa 1 El taller literario de Ciudad Juárez: 30 años.
Centro Cultural Paso del Norte, Teatro experimental Octavio Trías
9 de septiembre 16:30 horas Coordinador: Jorge Humberto Chávez
Lectura de autores del taller. Entrega de placa a su fundador, David Ojeda.

Mesa 2 Literatura venezolana
Centro Cultural Paso del Norte, Teatro experimental Octavio Trías
9 de septiembre 17:30 horas Coordinador: Iván Carlos
María Antonieta Flores
Adhely Rivero
María Auxiliadora Álvarez
Daniel Centeno

Mesa 3 Durango en sus letras actuales
Centro Cultural Paso del Norte, Teatro experimental Octavio Trías
9 de septiembre 18:30 horas  Coordinador: Luis Ángel Martínez
Enrique Mijares
Liliana V. Blum
Evodio Escalante
José Ángel Leyva

Mesa 4 La provincia es el centro
Centro Cultural Paso del Norte, Teatro experimental Octavio Trías
9 de septiembre 19:30 horas Coordinador: Servando Pineda Jaimes
Miguel Ángel Chávez
Laura Elena González
Baudelio Camarillo
Alfonso Orejel
Magali Velasco

Mesa 5 ICSA
10 de septiembre 11:00 horas Coordinador: Ricardo Vigueras
Mario Meléndez (CHI)
Rodolfo Häsler (ESP)
Emilio Coco (ITA)
María Auxiliadora Álvarez (VEN)
Marina Porcelli (ARG)

Mesa 6 Literatura desde los medios UACH
10 de septiembre 11:00 horas Coordinador: Luis Gutiérrez
Miguel Ángel Chávez Díaz de León
Margarito Cuellar
Cristina Rivera Garza
Daniel Centeno

Mesa 7 ITESM
10 de septiembre 11:00 horas Coordinador: Enrique Servín
Stephan Despatiè (CAN)
Ana Clavel
César Silva
Baudelio Camarillo

Mesa 8 COBACH
10 de septiembre 11:00 horas Coordinador: Pablo Juárez
Brenda Lozano
Julieta Gamboa
Luis Rico
Ramón Olvera

Mesa 9  UT
10 de septiembre 12:30 horas Coordinador: José Juan Aboytia
Adhely Rivero (VEN)
Margarito Cuellar
Agustín García
Alfonso Orejel

Mesa 10 UANE
10 de septiembre 12:30 horas Coordinador: Luis Pegut
Liliana V. Blum
Luis Armenta Malpica
María Antonieta Flores (VEN)
Edgar Chías

Mesa 11 Tec Milenio

10 de septiembre 12:30 horas Coordinador: Enrique Cortazar
Laura Elena González
Magali Velasco
Giovanny Gómez (COL)
Luis Arturo Ramos
Edeberto Pilo Galindo

Mesa 12 Universidad de Durango
10 de septiembre 12:30 horas Coordinador: Blas García
Enrique Mijares
Saúl Vázquez Murillo
Stephan Chaumet (FRA)
Edgar Rincón
Luis Angel Martínez Diez

Mesa 13 Las tres Américas
Centro Cultural Paso del Norte Teatro experimental Octavio Trías
10 de septiembre 17:00 horas Coordinador: Enrique Servín
Stephan Despatiè (CAN)
Ben Sáenz (EEUU)
Víctor Rodríguez-Núñez (CUB)
Margarito Cuellar (MEX)
Luis Armenta Malpica (MEX)

Mesa 14 Narrativa contemporánea
Centro Cultural Paso del Norte Teatro experimental Octavio Trías
10 de septiembre 18:00 horas Coordinación: Iván Carlos
Cristina Rivera Garza
Brenda Lozano
Ana Clavel
Marina Porcelli (ARG)

Mesa 15 Literatura contemporánea internacional
Centro Cultural Paso del Norte Teatro experimental Octavio Trías
10 de septiembre 19:00 horas Coordinador: Jorge Mario Quintana Silveyra
María Antonieta Flores (VEN)
Juan Bañuelos (MEX)
Rodolfo Häsler (ESP)
Emilio Coco (ITA)
Stephane Chaumet (FRA)

Mesa 16 Hacia una pedagogía de la literatura: cuatro experiencias
Escuela normal superior José E. Medrano
11 de septiembre 11:00 horas  Coordinador: Luis Arturo Ramos
Ben Sáenz (EEUU)
Gustavo Sainz (MEX)
Víctor Rodríguez-Núñez (CUB)
José Angel Leyva (MEX)

Mesa 17 Novela histórica mexicana
Tres siglos, tres fiestas Cafebrería S&L
11 de septiembre 11:00 horas Coordinador: Oralia Palos
Rosa Beltrán
Mónica Lavín
David Ojeda

Mesa 18 Tres autores sudamericanos
Centro Cultural Paso del Norte Librería Universitaria
11 de septiembre 12:15 horas Coordinador: Blas García
Mario Meléndez (CHI)
Adhely Rivero (VEN)
Giovanny Gómez (COL)

Mesa 19 Cuatro generaciones en la poesía mexicana
Centro Cultural Paso del Norte Librería Universitaria
11 de septiembre 13:15 horas Coordinador: Edgar Rincón Luna
Juan Bañuelos
Marco Antonio Campos
Luis Armenta Malpica
Julieta Gamboa

Mesa 20 Ensayo, crítica y academia
Centro Cultural Paso del Norte Teatro experimental Octavio Trías
11 de septiembre 17:00 horas Coordinador: Iván Carlos
Evodio Escalante
Rosa Beltrán
Víctor Rodríguez-Núñez (CUB)

Mesa 21 Espejos de violencia en la literatura mexicana
Centro Cultural Paso del Norte Teatro experimental Octavio Trías
11 de septiembre 18:00 horas Coordinador: Ricardo Vigueras
Élmer Mendoza
Pilo Galindo
Ana Clavel
Edgar Chías

Mesa 22 José Agustín: un escritor de perfil
Centro Cultural Paso del Norte Teatro experimental Octavio Trías
11 de septiembre 19:00 horas
Gustavo Sainz
Mónica Lavín
Evodio Escalante
Luis Arturo Ramos
José Luis Martínez

Proyección en video: José Agustín
Centro Cultural Paso del NorteTeatro experimental Octavio Trías
11 de septiembre 20:00 horas

Entrega de la Medalla al mérito literario al escritor mexicano José Agustín
Centro Cultural Paso del NorteTeatro experimental Octavio Trías
11 de septiembre 20:10 horas
Entrega por el Lic. José Reyes Baeza, gobernador constitucional del estado de Chihuahua.
Semblanza del autor Marco Antonio Campos

Mesa 23 Lectura de obra de José Agustín, por José Agustín
Centro Cultural Paso del NorteTeatro experimental Octavio Trías
11 de septiembre 20:20 horas
José Agustín

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Feliz cumpleaños.

16 ago

La demoñita y su madre

Yo ya fui joven

12 ago

Pelirroja (de Gabriel Pacheco)

El Instituto Queretano de la Juventud, con motivo del día Internacional de la Juventud, en su evento “Semana Juventud en Movimiento”, invita a las Conferencias  Auditorio Facultad de Contabilidad UAQ.

Este viernes 13, a las 15:30 hrs. una servidora. Si andan por allí, me encantará verlos.

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