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Viaje a Israel – parte 4 LOS KIBBUTZIM

21 Ene
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Vista del Kibbutz Bror Hayil

Durante mi estancia en Israel, mi casa fue la casa de mis amigos, en el kibbutz Bror Hayil, ubicado en el campo, más o menos entre las ciudades de Sderot y de Ashkelon. Allí viven poco menos de 500 personas. Como todos los kibbutzim, cultivan tierras que pertenecen al kibbutz, o bien, las rentan. Además de lo agrícola, este kibbutz tiene una fábrica de pizzas congeladas y una de software agrícola. En el kibbutz hay de todo: guarderías para bebés, estancias para que los niños que llegan de la escuela en los buses estén cuidados mientras los padres llegan a recogerlos, hogar para ancianos, supercito, biblioteca, parque para niños, wifi, talleres de pintura y artes, alberca olímpica, sinagoga, gasolinería, clínica, y en algunos kibbutz, un comedor comunal con comida muy barata y abundante para los foráneos, y gratis para los habitantes del kibbutz.

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Vista del parquecito y la sinagoga al fondo, en Bror Hayil

Ya los kibbutzim no son lo que eran antes. El primero fue fundado en 1909. Esencialmente se trataba de una comunidad colectiva basada en la agricultura. Eran comunidades utópicas: una combinación de socialismo y sionismo. También eran seculares, algunos totalmente ateístas: trataban de ser como monasterios, pero sin dios. Aunque la mayoría de los kibbutzim desdeñaban el judaísmo ortodoxo, de todas maneras querían que sus comunidades tuvieran características judías. Aún se celebran ciertas festividades colectivamente. 

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Tierras del kibbutz

Ahora, el sembrar las tierras no lo es todo: los kibbutzim se han diversificado a plantas industriales y empresas de alta tecnología. Además, se han privatizado (ahora las personas pueden ser dueñas de su casa, por ejemplo) y se han hecho cambios en el estilo de vida comunal. Uno de los grandes cambios es que ahora hay diferentes salarios: antes, cada miembro recibía un cierto presupuesto de acuerdo a sus necesidades, sin importar el trabajo que tenía. Todo era asignado por igual. Por ejemplo, cada niño del kibbutz recibía unas sandalias en verano y unas botas en invierno, y no podía poseer más que eso. Las casas más grandes, de familias con niños pequeños, tenían que ser desocupadas cuando los hijos crecían, para ser usadas por nuevas generaciones. Los padres con hijos grandes pasaban a vivir a pequeñas casas, y los jóvenes al llegar a los 18, recibían un minúsculo cuartito con baño, pero independiente, mientras trabajaban para el kibbutz. 

Aunque del kibbutz a la carretera, donde hay una parada de autobuses que van a Tel Aviv, Ashkelon o Jerusalén, hay más o menos un kilométro o más, es común que la gente de allí mismo adelante a los que caminan a la parada, o hacia el kibbutz mismo. Todo mundo se conoce y es un sitio muy seguro para que los niños jueguen, anden en bicicleta, o caminen de la parada del bus hasta sus casas. Un lindo lugar para vivir. Una forma distinta de vivir mi estancia en Israel.

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