…que estoy escribiendo el próximo best-seller, pero desde luego, mentiría.
Lo más fácil sería echarle la culpa al largo verano de 9 semanas, a la presencia constante y a veces enloquecedora de mis hijos, a los cursos que debo preparar, a todo lo doméstico, los baños, las comidas, el súper, etc. Pero lo cierto es que sería más fácil trazar mi falta de concentración a mí misma. Recuerdo la novela de Gustavo Sáinz, Quiero escribir pero me sale espuma. Creo que mi problema es que no tengo ganas de escribir, al menos no esto, porque el próximo proyecto es siempre más seductor.


Faltó la edición! :p